Cada vez tengo más claro que vuestra afición es verme sufrir, que cada lágrima que cae por mi mejilla os provoca el mejor orgasmo que jamás habeis tenido y que cuanto más empapada se encuentre mi cara y más corrido tenga el maquillaje, más fuertes sois vosotros. Ya estoy muy cansada de todo esto. Cansada de vivir en una puta montaña rusa, donde paso de cero a cien en tan solo unas décimas de segundo, donde tan pronto me puedo encontrar con la mayor subida, como con la mayor adrenalina que pueda llegar a sentir nunca mi estomago debida a la gran velocidad a la que caigo. Sinceramente, no estoy segura de la fase en la que me encuentro ahora mismo. Típica situación, ¿no?. La perdiz cada día está más mareada, y yo, cada día me encuentro con menos fuerzas y menos ganas de nada.
Ojalá, pudiera desaparecer. Si, desaparecer. De aqui. De allí. De donde vosotros esteis. Ojalá, pudiera irme un largo tiempo y olvidar. Olvidarlo todo. Claro que no a todos, tengo muchas personas en mi vida que realmente merecen la pena, afortunadamente, tengo muchas personas conmigo que no se parecen a vosotros.
Ahora llegarán los arrepentimientos y las lamentaciones, como siempre. Y como siempre, la que lo pasa mal soy yo. Para qué variar..
¿Tus amenazas? cariño, a mi me dan igual, yo ya tengo bastante con lo mío como para preocuparme de tu cara. Y tu, mejor ocupate de tus cosas, que también tienes bastantes problemas y yo no soy uno de ellos. Pero no olvides que el que no forme parte de ellos puede cambiar, porque si me buscas, me encuentras.
