No hace ni siquiera una semana desde que las puertas de mi instituto se volvieron a abrir para recibirnos a todos los estudiantes, y yo ya quiero volver a perderlo de vista lo antes posible. Cada vez tengo más claro que no sé lo que quiero.. Hace unos días me moría de ganas de volver a empezar a clase y dejar lo más atrás posible este horrible verano, y ahora, lo único que quiero es que vuelva el siguiente. Supongo que será que ya empieza a invadirme poco a poco esa horrible sensación que produce el extrés al ver que los profesores han llegado con las pilas cargadas, más dispuestos que nunca para intentar llenarnos de conocimientos nuevos, y nosotros, ahora más que nunca, lo que queremos es salir de fiesta y olvidarnos de estudiar. Hace unos días aún estaba pasando los últimos días de mi libertad en el pueblecito junto al mar donde veraneo, y ahora, una vez más me veo encerrada en casa, con un montón de responsabilidades que cumplir y cómo no, empezando de cero un nuevo curso que llega lleno de mil cosas nuevas, como los anteriores, que me provocará mil quebraderos de cabeza.
Por favor Navidad, ¡VEN PRONTO!
