Por fin he conseguido romper todas aquellas pesadas cadenas que me ataban a ti, las que me hacían presa de tus ya lejanos besos y frías miradas y me dejaban sangrando el corazón con sus agresivos roces.
Que aunque el tiempo no se haya ocupado de limpiarme esas heridas, otros besos las calmaron hasta haberlas curado completamente. Los mismos besos que poco a poco me fueron dando más confianza y seguridad en mi misma. A los que les debo, el poder gritar hoy en día que ya soy libre, porque ya no te quiero.
