jueves, 10 de mayo de 2012
Apaga y vámonos.
Demasiadas cosas que hacer, demasiado en que pensar, demasiado que estudiar, demasiada lluvia, demasiado extres, demasiada zorra suelta y demasiado gilipollas. Las cosas no siempre salen como a uno le gustaría, y eso es algo que ya tengo asumido. La rutina es aburrida y aunque el verano esté cerca, cada vez parece más lejano. Demasiadas ganas de nada y muy pocas de todo. El mundo sigue girando, las agujas del reloj siguen sonando y los días poco a poco van pasando. No soy de esas que creen en el destino, mi camino lo marco yo y solo yo, y a día de hoy no tengo escrito lo que haré mañana. A mi lado siempre tendré a las personas que me demuestren con hechos que se merecen estar ahí, a las que solo me den sus palabras, es simple; ¡Adiós, muy buenas! Ahora, me voy a ver a una de esas que nunca me abandonan, mi almohada, porque hay días que es mejor no levantarse.
