Los trenes solo pasan una vez, y cuando te das cuenta de que al que tú querías subir ya se ha marchado, corres detrás de él y haces lo imposible por alcanzarlo aunque ya sea demasiado tarde y tú mejor que nadie lo sepas. Te decepcionas de ti misma, sin darte cuenta, de que el tren en el que serás realmente feliz aún no ha pasado.
