Que jodido es esto de la distancia. Las primeras hojas del otoño ya adornan las calles con sus distintos tonos de marrón anaranjado y la lluvia ya inunda mi ventana, desde la cual puedo ver cómo ha cambiado ya el paisaje. Octubre llega, recordándome tus ojos, tu pelo, tus manos.. Que jodido es esto no poder abrazarte. El azul del cielo poco a poco va dejando paso a las grises nubes, las cuales ya empiezan a hacer su trabajo. La paz ha llegado. Las tardes en la butaca con una manta por encima y la taza de leche bien calentita frente a la chimenea, no tardarán en llegar. Que jodido no tenerte aquí a mi lado. Las golondrinas ya han volado, los niños han dejado de lado los castillos de arena y ya saltan en los charcos con sus grandes botas y sus chubasqueros coloridos -como añoro la infancia a veces- y los ancianos ya se sientan una vez más en sus bancos, dejando que una bandada de palomas los rodeen y así alimentarlas de miguitas de pan. No sabes lo jodido que es ni siquiera poder verte. El otoño ha llegado oficialmente y todo lo que ello conlleva.
